Año Veterinario Mundial


El nacimiento de la ciencia veterinaria


Bourgelat, caballerizo y educador

Bourgelat Horse

Claude Bourgelat era hijo de un notable de la ciudad de Lyon. En 1740, a los 28 años de edad, fue nombrado Caballerizo del Rey y Director de la Academia de Equitación de Lyon por el Conde de Armagnac, Caballerizo Mayor de Francia. La academia era entonces una escuela en la que los jóvenes aristócratas aprendían el arte ecuestre y la esgrima, así como las matemáticas, la música y los “buenos modales”.

Cuatro años después publicó su primer libro: Nouveau Newcastle ou Nouveau traité de cavalerie (“Nuevo Newcastle o Nuevo tratado de caballería”). Esta publicación original, didáctica e innovadora sobre el arte ecuestre le confirió rápidamente gran notoriedad, hasta el punto que hubo quien le denominó a partir de entonces “Primer Caballerizo de Europa”.

Bourgelat introdujo una escuela de herrería en la Academia de Equitación, para enseñar a los alumnos el arte de herrar correctamente a los caballos y de curarles las enfermedades de los pies.

En el primer tomo de Éléments d’hippiatrique (‘Elementos de hipiátrica”), su segunda obra, publicada en 1750, Bourgelat ya expresa el deseo de fundar un centro de enseñanza veterinaria. En el prefacio escribe: “Quienes deseen dedicarse a la hipiátrica jamás adquirirán el grado de instrucción necesario mientras no se creen establecimientos, no se abran escuelas para instruirles”.

Pero su proyecto inicial de escuela veterinaria en el marco de la Academia de Equitación fracasó por falta de apoyo de las autoridades municipales. Tuvo que esperar la llegada, en 1754, de otro Intendente de la provincia de Lyon, Henry-Léonard Bertin, para que su idea fraguase.

Bourgelat, hombre de ciencias

Bourgelat participó asiduamente en las actividades científicas que se emprendieron en Francia en la segunda mitad del siglo XVIII.

La publicación de Éléments d'hippiatrique (“Elementos de hipiátrica”) le convirtió en uno de los principales autores de su época, entre los que destacaba por su excelente metodología científica, adquirida durante su colaboración con los cirujanos de Lyon, con quienes había estudiado la anatomía de los caballos mientras aprendía a disecar.

Gracias a esta segunda publicación fue nombrado, en 1752, miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de París. Diderot y d'Alembert le propusieron colaborar en la elaboración de la Enciclopedia y redactar todos los “artículos relacionados con la doma de caballos, la herrería y las artes afines”. Tras corregir los textos de los autores que le habían precedido, en 1755 firmó el primero de sus cerca de doscientos cincuenta artículos.


Portada de Elements d'Hippiatrique

Su obra le permitió establecer relaciones fuera de su círculo de amigos y colaboradores de Lyon. Le granjeó, en particular, la amistad, e incluso a veces el apoyo, de Malesherbes y Voltaire.

Bourgelat y Henry Bertin

Henry Bertin Louis XV

Henry-Léonard Bertin fue Intendente de la provincia de Lyon de 1754 a 1757 y, durante ese período, trabó una estrecha relación de amistad con Bourgelat, a quien nunca dejó después de brindar su firme y leal apoyo.

Bertin marchó de Lyon para asumir el cargo de Teniente General de Policía en París, donde enseguida pasó a ser uno de los protegidos de Madame de Pompadour. Ese mismo año, Bourgelat fue ascendido al cargo de Inspector de las Caballerizas de la provincia de Lyon.

En 1759, Bertin fue nombrado Interventor General de Finanzas. El año siguiente, gracias también a la intervención de Malesherbes, Bourgelat obtuvo el cargo de Censor e Inspector de la Librería de Lyon.

En 1761, el gobierno de Luis XV quiso promover la prevención de las enfermedades del ganado, la protección de los pastos y la instrucción de los campesinos. La gestión de esta reforma agrícola emprendida por el rey fue encomendada a Bertin, que propuso, entre otras cosas, crear una escuela de veterinaria en Lyon y nombrar a Bourgelat director de la misma.

En 1762 Bertin fue nombrado Ministro de Estado por Luis XV, lo que le permitió acceder al Consejo de Estado del Rey. Dos años después, un real decreto nombraba a Bourgelat "Director e Inspector General de la Escuela Veterinaria de Lyon y de todas las Escuelas Veterinarias creadas y por crear en el reino " y más adelante "Comisario General de las Caballerizas del Reino".

En 1765 Bertin facilitó también la creación de la Escuela de Alfort. Se le puede considerar, por consiguiente, co-fundador de la profesión veterinaria.

Lyon en el siglo XVIII

Fue un siglo de gran expansión de la ciudad. La industria de la seda alcanzó su apogeo y, como consecuencia de ello, la población creció considerablemente. El arquitecto Morand empezó a urbanizar las tierras situadas al este del Ródano. En las marismas se recuperaron zonas edificables. Los suburbios de Brotteaux y la Guillotière, entre el casco urbano y las grandes llanuras agrícolas de la región del Dauphiné, se extendieron.

Fue también la época en que se construyó, semejante a un templo de la Medicina y tal y como se conserva en la actualidad, el Hôtel-Dieu. En él, Claude Pouteau dirigía el equipo de cirujanos con el que Bourgelat estudió Anatomía.

Lyon en el siglo XVIII
La Guillotière en el siglo XVII

Guillotière
El Hôtel-Dieu y el puente de la Guillotière en el siglo XVIII

La Academia que dirigía Bourgelat bordeaba las murallas de Ainay, cerca de la basílica de Saint-Martin. De ella sólo queda hoy la entrada, en el nº 17 de la calle Bourgelat, actual sede de la Fundación Mérieux.

El nacimiento de la Escuela

Durante el período que Bertin residió en Lyon, Bourgelat le convenció de la conveniencia de crear una Escuela Veterinaria en la ciudad.

En julio de 1761 Bertin sometió el proyecto a La Michodière, su sucesor en el cargo de Intendente de la provincia, y obtuvo su visto bueno. Después, gracias a las altas funciones que desempeñaba, defendió el proyecto ante el propio Luis XV. El 4 de agosto de 1761, un decreto del Consejo de Estado del Rey autorizó a Bourgelat a "abrir una Escuela en la que se enseñen públicamente los principios y métodos para curar las enfermedades de los animales". La Escuela abrió las puertas a sus primeros alumnos en febrero de 1762.

Decreto
Decreto

Preocupado por el porvenir financiero de su establecimiento, Bourgelat quiso que éste fuera reconocido de forma más oficial todavía. Bertin prefirió sin embargo esperar a que la Escuela comenzase a demostrar su eficacia. Convencido por el éxito de las primeras operaciones de lucha contra las epizootias realizadas por los equipos de alumnos de la Escuela, Bertin pidió al rey que diera una prueba de confianza suplementaria a Bourgelat.

El 3 de junio de 1764, otro decreto del Consejo de Estado del Rey confería a la Escuela de Lyon el título de “Real Escuela de Veterinaria”. Más tarde pasó a ser “Imperial” y finalmente “Nacional”.

La Escuela de la Guillotière en Lyon

El 10 de enero de 1762, Bourgelat firmó con los rectores del Hôtel-Dieu un contrato de arrendamiento, por un período de 6 años, de un antiguo albergue situado en el suburbio de la Guillotière y denominado “La Casa de la Abundancia”. Después de algunas obras de acondicionamiento, la Escuela abrió sus puertas en febrero de 1762.

Escuela
Plano de la planta baja de la Escuela
Edificios
Los edificios de la Escuela

Los locales de la Escuela eran dos edificios construidos en torno a un gran patio. Un pórtico que daba a la calle cerraba el lado sur del patio. Al norte, el patio desembocaba en un gran prado. La sala de disección y un amplio establo con veintiocho caballos delimitaban el patio al oeste, y dos establos pequeños situados al este permitían aislar a los animales enfermos.

Por el prado se accedía al jardín botánico, que cuidaba el Abad Rozier. Muy admirado por la población, el jardín atraía a numerosos visitantes.

El primer piso comprendía una gran sala grande de demostración, el cuarto del demostrador y el cuarto del Director. Los alumnos se alojaban en dormitorios situados encima de los establos.

La Escuela permaneció en estos edificios hasta el año 1796, fecha en que la insalubridad y la exigüidad de los locales obligaron a trasladarla al antiguo convento de Deux-Amants, cerca de las puertas de Vaise, en los muelles del río Saône. Allí permaneció hasta que en 1978 se instaló en su emplazamiento actual.

La Escuela Veterinaria de París, última creación de Bourgelat

Para Bertin, la fundación de la Escuela de Lyon era tan solo una etapa en su proyecto de saneamiento del ganado francés. Bourgelat también esperaba multiplicar las escuelas veterinarias en Francia, pero soñaba igualmente con difundir su experiencia más allá de las fronteras del país.

En 1765 Bertin le ordenó crear una escuela en París. La nueva escuela se instaló en Alfort, una localidad situada en el punto de confluencia de los ríos Marne y Sena. Un castillo, con sus dependencias y su parque de 10 hectáreas, constituyeron el lugar de residencia de la escuela. El arquitecto Soufflot se encargó de las obras de acondicionamiento y la escuela abrió sus puertas en octubre de 1766. Honoré Fragonard fue su primer director, mientras Bourgelat, en calidad de Inspector General de las Escuelas de Veterinaria, velaba por sus dos creaciones.

En la Escuela de Alfort se impartían tres tipos de formación: la de los futuros veterinarios, la destinada a los inspectores de criaderos de caballos y una formación especial para veterinarios militares. Este primer emplazamiento sigue siendo el de la actual Escuela de Veterinaria de Alfort, la más antigua del mundo que permanece en los locales en que se fundó.

Escuela
El castillo de Alfort visto desde el puente de Charenton

Lyon, decana y madre de las escuelas veterinarias del mundo

Todos los fundadores de las escuelas veterinarias de Europa se formaron en Lyon y en Alfort a finales del siglo XVIII. Unos eran franceses que se expatriaron después de su formación y otros extranjeros que fueron enviados a Francia por sus países para aprender los principios fundamentales del nuevo arte de la medicina veterinaria.

Más tarde, discípulos más lejanos de Bourgelat fundarían las primeras escuelas en otros continentes, la mayoría de ellas en las zonas de influencia de esos países.

Genealogía
Genealogía de las primeras Escuelas de Veterinaria

Bourgelat, inventor de la biopatología comparada

Casi un siglo antes de que Rayer fundase la "patología comparada", Bourgelat, inspirado por las ideas de los naturalistas de su época y por su colaboración con los cirujanos de Lyon, había sentado ya las bases del concepto moderno de "biopatología comparada ".

Dibujo
Dibujo de Leonardo da Vinci
Lámina
Lámina de anatomía de Claude Bourgelat

Dos frases extraídas de los “Reglamentos para las Reales Escuelas de Veterinaria” (publicados en 1777, dos años antes de su muerte), su "testamento filosófico", bastan para demostrarlo:

“Las puertas de nuestras Escuelas están abiertas a todos aquellos cuya misión es velar por la conservación de la humanidad y que han adquirido, por el buen nombre que han alcanzado, el derecho de acudir a ellas para estudiar la naturaleza, buscar analogías y verificar ideas cuya confirmación puede ser útil para la especie humana”.

“Hemos comprobado la estrecha relación que existe entre la máquina humana y la máquina animal; dicha relación es tal que la medicina humana y la medicina animal se instruirán y perfeccionarán mutuamente el día que, libres de un prejuicio ridículo y funesto, dejemos de pensar que nos rebajamos y envilecemos estudiando la naturaleza de los animales, como si esa naturaleza y la verdad no fuesen en todo momento y en todo lugar dignas de ser exploradas por cualquiera que sepa observar y pensar”.

Bourgelat, precursor de la ética profesional

Sin haber enseñado ni ejercido jamás la profesión veterinaria, Bourgelat dedicó todos sus esfuerzos a la administración de las escuelas de veterinaria, cuidando de los más mínimos detalles. Redactó, en particular, numerosos textos reglamentarios. La rectitud moral de los alumnos era una de sus prioridades. Quería que de sus escuelas saliesen hombres honestos e instruidos y subrayaba continuamente el bien que el país podía esperar de ellos.

Una frase extraída de los “Reglamentos para las Reales Escuelas de Veterinaria”, que bien podría servir de preámbulo a nuestro moderno Código de Deontología, refleja claramente las preocupaciones éticas de este visionario, fundador de la profesión veterinaria:

"Impregnados siempre de los principios de honestidad que habrán apreciado y de los que habrán visto ejemplos en las Escuelas, jamás deberán apartarse de ellos; distinguirán al pobre del rico, no pondrán un precio excesivo a talentos que deben exclusivamente a la beneficencia del Rey y a la generosidad de su patria y demostrarán con su conducta que están todos igualmente convencidos de que la fortuna consiste menos en el bien que uno posee que en el bien que uno puede hacer."

Reglamento
Reglamento interno de las escuelas de veterinaria

Bourgelat, humanista

Miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de París, redactor de la Enciclopedia, Censor e Inspector de la Librería de Lyon, Bourgelat no se ganó la estima y la amistad de un político importante como Bertin y de pensadores ilustres como Malesherbes, Diderot, d'Alembert y Voltaire por su valía como científico solamente. Era un hombre hondamente penetrado de los valores difundidos por las grandes corrientes de ideas de su época. Todos sus escritos contienen reflexiones que van mucho más allá de los aspectos técnicos y médicos y que muestran su búsqueda de la Verdad.

“Por lo demás, abrimos simplemente caminos. Otros pondrán más lejos los límites en los que nos detengamos”

“Sólo adquiriremos conocimientos ciertos si abrimos y hojeamos el libro de la Naturaleza; todo prestigio y toda ilusión se desvanecerán en cuanto apercibamos esos conocimientos; desearemos obrar únicamente en función de verdades, asir el hilo de cada una de ellas y seguirlas hasta donde lleguen."

Qué mejor elogio de él en este aspecto que las palabras que le escribió Voltaire en 1771:

“Admiro sobre todo su ilustrada modestia … Cuanto más sabe usted, menos afirma. En nada se asemeja a esos físicos que se ponen en el lugar de Dios y crean un mundo con sus palabras. Con su experiencia, ha abierto usted una carrera nueva; ha prestado verdaderos servicios a la sociedad: esa es la física buena.”

Humanista
Frontispicio de Éléments d’hippiatrique de Claude Bourgelat

 

 

       

 

  Facultad de Ciencias Veterinarias - UBA // Av. Chorroarín 280 - C1427CWO - Buenos Aires - Argentina // Conmutador: (54-11) 4524-8400