Se
denominan Encefalopatías Espongiformes Transmisibles (EET)
a un amplio grupo de enfermedades neurodegenerativas de los animales
y del hombre, entre las cuales se encuentra la Encefalopatía
Espongiforme Bovina (EEB; en inglés Bovine Spongiform Ence-phalopathy,
BSE) o «mal de la vaca loca».
Algunas de estas enfermedades, como la Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob
(ECJ) en los seres humanos, fueron descriptas por primera vez hacia
el año 1920. Otras, como el Scrapie o Prúrigo Lumbar,
que afecta a los ovinos y caprinos, son conocidas desde hace más
de doscientos setenta años. La EEB se reconoce en 1986 en
bovinos, en tanto que una variante de la Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob
(vECJ) ha sido descripta recientemente, a comienzos del año
1996, en el humano.
Este tipo de enfermedades están relacionadas clínica
y anatomopatológicamente, y reciben la denominación
de espongiformes por el tipo de lesión microscópica
que se produce en el Sistema Nervioso Central (SNC). Tienen ciertas
características en común, entre otras, un largo período
de incubación, un curso progresivo con degeneración
del SNC que produce cambios es-pongiformes en estos tejidos, son
siempre fatales y están producidas por un agente infeccioso
no convencional.
Notoriedad
Lo que produjo que la EEB tomara notoriedad dentro de este grupo
de enfermedades fue el hecho de haberse informado en 1996 su asociación
a una EET de los humanos, llamada variante de la Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob
(vECJ). En consecuencia, la vECJ es una nueva enfermedad de los
seres humanos transmitida por alimentos y la EEB debe ser considerada
una zoonosis.
La EEB se detectó por primera vez en el Reino Unido de Gran
Bretaña en 1986, en zonas alejadas entre sí. Se debe
recordar que algunos casos que quedaron sin diagnosticar del año
1985 figuran como sospechosos de EEB. De los casos ocurridos fuera
del Reino Unido, incluyendo Irlanda del Norte, el mayor número
corresponde a la República de Irlanda, donde la primera comunicación
fue en el año 1989. En Suiza se diagnosticó el primer
caso en noviembre de 1990, en enero de 1991 se produjo el primer
caso en Francia y en 1992 en Dinamarca. No se logró frenar
la diseminación y la enfermedad llegó finalmente a
la mayoría de los países de Europa que habían
mantenido intercambios de animales vivos y harinas de carne y hueso
considerados de riesgo, entre sí o con el Reino Unido.
La información científica y epidemiológica
disponible ha demostrado que el ingreso de la enfermedad a un país
se produce a partir de la introducción, vía importaciones
o ingresos ilegales, de harinas de carne y hueso o alimentos para
animales que las contengan y contaminadas con el agente causal de
la Encefalopatía Espongiforme Bovina o de animales vivos
que estén incubando la enfermedad. Luego también se
relacionó la difusión con las exportaciones desde
el Reino Unido de gelatinas y sebos que pudieran contener proteínas
infectantes.
Fuera del continente europeo, y quince años después
de la aparición de los primeros casos en el Reino Unido,
se diagnosticó la enfermedad en Japón en 2001, en
Israel en 2002 y recientemente, en el año 2003, en Norte
América, en mayo en Canadá y en diciembre en Estados
Unidos.
La mayoría de los casos reconocidos se habían infectado
cuando eran terneros; la edad promedio de la aparición de
la enfermedad es 5 años con un intervalo que varía
entre los 21 meses y los 18 años, y el periodo de incubación
promedio es de 60 meses. Los elementos actualmente conocidos indican
que la enfermedad provino del uso de alimentos para animales que
contenían harina de carne y huesos contaminada por un agente
de EET tipo Scrapie.
Rendering
El vehículo de la infección fue la harina de carne
y hueso que es uno de los dos subproductos que se obtiene del tratamiento
de los despojos de la matanza y faena de los animales, este proceso
es denominado “rendering”. Esta harina era comúnmente utilizada
como un suplemento proteico en alimentos concentrados, se la había
usado en el Reino Unido y Europa para la alimentación de
bovinos durante al menos 50 años. Pero el Reino Unido era
el único país con Scrapie endémico, donde cantidades
significativas de harina de carne y hueso se emplearon en la alimentación
de bovinos desde los ’70.
Esta práctica de suministrar harinas de carne y hueso a los
terneros, que aparentemente no se aplicaba en Europa continental
y EE.UU., puede explicar que la epidemia se haya iniciado y establecido
sólo en el Reino Unido. Australia empleaba la misma práctica,
pero nunca presentó casos de EEB, lo que se explicaría
porque Australia está libre de Scrapie.
Además, se debe considerar que durante los años 70
y principios de los 80 se cambiaron los procedimientos de fusión
y extracción por solventes, por el cual los despojos animales
se procesaban para producir harinas de carne y hueso. Si bien ninguno
de los procesos de «rendering» empleados antes de los
70 inactivaba completamente a los agentes de las EET, en este caso
el Scrapie, los cambios introducidos permitieron una supervivencia
10 veces mayor de la infectividad en estas harinas.
Dichos cambios en el procesamiento fueron adoptados por la caída
del precio del sebo —parte rica en grasas del proceso cuyo rendimiento
aumenta al usar solventes—, el aumento del costo de la energía
debido a la crisis del petróleo y la necesidad utilizar sistemas
más seguros en reemplazo de los solventes potencialmente
explosivos y carcino-génicos. Hechos tales como la menor
utilización de solventes provenientes de los hidrocarburos
y el uso de temperaturas inferiores son factores que pueden haber
dado lugar a supervivencia del agente infeccioso en títulos
mayores que con los anteriores procedimientos.
La evidencia epidemiológica, como ser la alta relación
de población ovina contra la bovina, unida a la alta incidencia
de Scrapie en los ovinos, endémico en el Reino Unido, indica
que esa fue la probable fuente de transmisión del agente
infeccioso que desencadenó la epidemia de EEB. Sin embargo,
los experimentos indican que la EEB viene aparejada con una única
cepa principal de agente infeccioso y que si bien se han identificado
más de 20 cepas diferentes de Scrapie hasta la fecha, ninguna
parece corresponder a la que se viera en la EEB.
Desencadenantes
Independientemente del origen del agente causante de la EEB, es
probable que el reciclaje del ganado bovino infectado mediante los
cambios en los procesos de fusión y extracción en
los años 80 fuera en gran parte responsable de desencadenar
la epidemia, amplia y explosiva. Cabe recalcar que la EEB se ha
transmitido experimentalmente por vía oral al ganado bovino
con menos de 0,1 gramos de cerebro bovino infectado por la EEB.
Se ha demostrado que los cerdos, no así los pollos, son sensibles
a la EEB por inoculación parenteral de homogenado cerebral
bovino infectado. Sin embargo, la prueba realizada alimentando cerdos
con una dosis oral muy grande de cerebro infectado por EEB no produjo
la enfermedad.
No hay ningún tratamiento eficaz ni preventivo sobre el animal,
como podría ser la utilización de una vacuna, y la
enfermedad siempre lleva a la muerte del animal afectado.
El período de incubación es largo, esto significa
que desde que el animal se infecta al comer alimento contaminado
pueden pasar en promedio alrededor de 5 años hasta que presenta
los síntomas clínicos y, recién en ese momento,
puede ser detectado. De allí que los animales que presentan
síntomas clínicos sean adultos, generalmente mayores
de 5 años, que se infectaron de terneros.
Cabe aclarar que se han reportado casos en animales más jóvenes,
siendo el de menor edad con sintomatología nerviosa un bovino
de 21 meses de edad.
Las características propias de este tipo de enfermedades
tienen relación directa con el agente causante. Existen diversas
teorías acerca de la naturaleza del agente etiológico.
Las hipótesis o modelos sobre el agente etiológico
de las EET deben ser capaz de explicar la falta de respuesta de
anticuerpos, la potencialidad de existencia de “barrera interespecie”
así como la presencia de “cepas” del agente. Se definen “cepas”
diferentes tomando en cuenta los tiempos de incubación, el
tipo de lesiones histopatológicas en animales de experimentación
y en base a las características bioquímicas de la
proteína asociada.
La característica fundamental de los agentes de las EET es
la excepcional resistencia de la infectividad a todos los métodos
conocidos de inactivación de otros agentes. El agente de
la EEB parece ser el de mayor resistencia.
Las distintas hipótesis o modelos elaborados tratan de explicar
la posibilidad de multiplicación de un agente en el que no
es posible detectar material genético. Los signos clínicos,
las características de propagación y de transmisibilidad
de este grupo de enfermedades indican que es causada por un agente
transmisible no convencional denominado “prion”, para expresar que
se trata de una proteína infecciosa desprovista de ácido
nucleico ó material genético.
La teoría priónica postula que al ingresar a un animal
sano, esta proteína infectante produce por contacto la transformación
de proteínas normales en infectantes, que al acumularse en
el Sistema Nervioso Central interfieren en su funcionamiento.
Proteína
priónica
Fue el Dr. Stanley B. Prusiner, de la Universidad de California
en los EEUU, quien en 1982 informó del hallazgo de una proteína
anormal en el cerebro de hámsters infectados con Scrapie.
Un año más tarde identificó a esta proteína
y la llamó PrP o proteína priónica, definiendo
a estos priones como «partículas proteínicas
infecciosas que resisten los procesos que inactivan los ácidos
nucleicos». En reconocimiento al mérito científico
de su teoría de los priones, el Dr. S. B. Prusiner recibió
el Premio Nobel de Medicina en el año 1997.
Existe una asociación específica entre la forma anormal
de la proteína del prion, PrP, y las EET. La proteína
PrP presenta dos formas: una normal, PrPC, que no causa ningún
daño, y otra anormal, PrPSc, resistente a los procesos normales
de degradación. El contacto entre ambas induciría
un cambio de la proteína normal a la anormal. La hipótesis
del prion o de “solamente proteína” indica que la PrPSc sería
el agente infeccioso.
Estudios posteriores han demostrado que la proteína PrP está
presente en animales normales (PrPC), pero en forma diferente a
la que se encuentra en tejidos infectados (PrPSc). Se ha demostrado
además que los ratones que fueron privados de su gen PrP
son resistentes a la infección con priones (PrPSc). Prusiner
basa sus estudios en que estas EET (animales y humanas) son causadas
por la acumulación anormal de una proteína celular
modificada. Como resultado del proceso acumulativo se van generando
los cambios histológicos irreversibles en la masa encefálica,
desarrollándose así la enfermedad.
Las características del agente que produce este grupo de
enfermedades similares a “la vaca loca” hace que no exista una respuesta
inmunológica en el animal infectado que pueda ser detectada
por una prueba en sangre u otros tejidos. Por lo tanto, a la fecha,
no hay forma de confirmar la enfermedad en el animal vivo. La ausencia
de una prueba capaz de detectar la enfermedad en el individuo vivo
ha dificultado considerablemente la lucha contra este tipo de patologías.
Diagnóstico
clínico
La confirmación de la EEB no es posible al momento en el
animal vivo, sólo puede ser a través del examen postmortem
con el análisis histopatológico y bioquímico
del cerebro.
La EEB tiene una aparición insidiosa y generalmente es de
curso lentamente progresivo. En los bovinos los principales signos
clínicos son de índole neurológica, entre ellos
aprensión, miedo, sobresaltos excesivos o depresión.
Se presenta hiperestesia al tacto y al sonido o hiperreflexia. Existen
movimientos anormales tales como fibrilación, temblores mioclonías
y ataxia. Los problemas neurovegetativos que se observan incluyen
disminución de la ruminación, bradicardia y alteración
del ritmo cardíaco.
Se puede presentar prurito como en el Prúrigo Lumbar, aunque
este signo no sea el predominante. Hay pérdida de peso y
alteración del estado general.
Las vacas afectadas, por ejemplo, pueden ser renuentes a entrar
en la sala de ordeñe o pueden patear vigorosamente durante
el ordeñe. En las vacas secas especialmente, la incoordinación
del miembro pelviano y la debilidad pueden ser las primeras características
clínicas a ser detectadas. Los signos clínicos se
agravan progresivamente terminando con la muerte del animal.
La EEB, a semejanza de otras EET de los animales y del hombre, se
caracteriza por la ausencia de alteraciones anatomopatológicas
graves, a la necropsia, ligadas a la enfermedad. Las lesiones propias
son microscópicas, están circunscriptas al sistema
nervioso central y no son inflamatorias.
Diagnóstico
diferencial
Son diversas las enfermedades que pueden causar signos neurológicos
similares y que se deben contemplar como diagnósticos clínicos
diferenciales. Entre otras a tener en cuenta: hipomagnesemia, cetosis
nerviosa, rabia, listeriosis cerebral y otras encefalitis, polience-falomalacia
o necrosis corticoce-rebral, tumores intracraneales, intoxicación
con plomo, etc.
Diagnóstico
de laboratorio
El diagnóstico definitivo será dado por el examen
post-mortem del tejido nervioso encefálico, único
método disponible actualmente. Se debe recordar que no es
posible utilizar pruebas serológicas debido a la ausencia
de respuesta inmunitaria detectable en la EEB u otras EET.
Se debe utilizar preferentemente el encéfalo entero. La extracción
para el examen histopatológico se ha de efectuar cuanto antes
después de la muerte del animal.
En cuanto a las pruebas que se pueden utilizar se destacan las siguientes:
1. Análisis histopatológicos: es la técnica
diagnóstica de elección y es la utilizada para validar
otros tests. Se realiza con material obtenido post-morten, fijado
en formol al 10% en solución salina, coloreado y examinado
por microscopía óptica en búsqueda de los cambios
microscópicos específicos para EEB y otras EET.
Es posible que casos de EEB, tal como acontece en Scrapie, presenten
mínimos cambios por microscopía óptica, en
consecuencia se hace necesario implementar pruebas diagnósticas
complementarias como la detección de Fibrillas asociadas
al Scrapie (SAF), que se realiza en tejido fresco no preservado.
Con esta técnica es posible analizar material con cierto
grado de descomposición post-mortem.
2. Métodos inmunológicos: la base inmunológica
utilizada es la reacción antígeno- anticuerpo entre
PrPSc y su anticuerpo específico desarrollado oportunamente.
Se han implementado métodos inmunohistoquímicos e
inmunoquímicos.
2.1. Inmunohistoquímica: detecta la PrPSc en preparados histológicos.
Es el método elegido cuando hay deterioro y no se perciben
las estructuras celulares por fallas en el fijado o por autólisis
del tejido. Esta técnica también es de uso en otros
tejidos, entre ellos el tercer párpado y las tonsilas en
ovejas, posibilitando así los estudios en el animal vivo
para Scrapie.
2.2. Inmunoblotting. Permite detectar la PrP modificada resistente
a la digestión por proteasas purificada por su peso molecular
y detectada por una reacción con anticuerpos anti PrP. En
esta técnica se usa material cerebral no fijado, obtenido
en el animal muerto, que se puede conservar congelado. Los tipos
de inmunoblotting usados son el Dot blot y el Western blot.
3. Bioensayos: Se usan métodos biológicos para detectar
la infección por EEB utilizando inoculación en ratones
por vía intracerebral o intraperitoneal o por ingestión
de material cerebral provenientes de bovinos en estadio terminal
de la enfermedad. La limitante de este método es el largo
período de incubación.
4. Por último se están utilizando los denominados
“pruebas rápidas” para su uso en gran escala con pronta respuesta
que posibilita su utilización en programas de vigilancia
que dependen del contexto epidemiológico del país.
Varias de estas pruebas rápidas se encuentran validadas a
nivel internacional y son de uso en distintos países. Entre
las validadas se mencionan:
4.1. Prionics: desarrollado por una compañía Suiza,
utiliza el Western blot con anticuerpos monoclonales específicos.
Los resultados se obtienen en 24 horas.
4.2. Enfer: desarrollado en Irlanda, utiliza una ELISA y anticuerpos
policlonales. Los resultados se obtienen dentro de las 4 horas.
4.3. CEA: comercializado por Biorad, fue desarrollado por investigadores
franceses. Utiliza un método de inmunoensayo sándwich,
variante de ELISA que permite tener resultados en 6 hs.
Las experiencias realizadas para trabajar en la detección
de EEB en el animal vivo tienen distinto grado de desarrollo.
Casos
atípicos
Últimamente, a raíz de diagnósticos realizados
en Japón, Italia y Francia en el marco de los programas de
vigilancia activa, se ha comenzado a hablar de casos atípicos
de la enfermedad que están relacionados con distintos perfiles
de las electroforesis observadas en los análisis confirmatorios,
como también las edades de presentación que en algunos
casos ha sido en animales más jóvenes de lo habitual.
En este sentido se están llevando a cabo, a partir de grupos
de trabajo específicos, estudios de desarrollo que permitan
precisar las características biológicas de estos hallazgos.