Ántrax: Enfermedad del ganado y arma de guerra

¿Qué es?

¿Es una enfermedad nueva?

Formas en el hombre

Síntomas

Arma biológica

Prevención

Paquetes y sobres sospechosos

 

 

¿Qué es?

El ántrax o carbunco, como se la conoce en nuestro medio, es una enfermedad infecciosa aguda ocasionada por las toxinas que produce una bacteria llamada Bacillus anthracis. Afecta principalmente a animales domésticos y salvajes como vacas, ovejas, cabras, caballos y otros herbívoros. Pero también puede contagiar al hombre cuando alguien se expone a algún animal infectado o a partes del cuerpo del mismo. La forma más frecuente de transmisión al humano se da en trabajadores rurales o veterinarios por contacto directo con la lana, el cuero o el cuerpo de un animal que murió de carbunco.

El ántrax es una enfermedad de denuncia obligatoria a las autoridades sanitarias del lugar donde se diagnostica.

¿Es una enfermedad nueva?

No. Desde hace muchos años el carbunco está presente en los campos de nuestro país, y de otras partes del mundo. Existen relatos antiguos, anteriores a Cristo, que hacen referencia a epidemias en el ganado que se sospechan fueron provocadas por la bacteria del carbunco. Científicamente esta enfermedad fue descripta por primera vez en 1769. A lo largo de la historia, investigadores célebres como Robert Koch y Louis Pasteur le dedicaron parte de su tiempo a estudiar esta enfermedad.

Debido a que no es un problema nuevo ya existen vacunas tanto para el ganado como para el hombre. La bacteria del ántrax tiene la particularidad de poder sobrevivir, en forma de espora, durante décadas en la tierra, el pasto o las aguadas de un campo donde hubo hacienda enferma. Si las condiciones ambientales mejoran, vuelve a transformarse en infecciosa. Esto sucede, por ejemplo, cuando una espora ingresa a la sangre u otros tejidos de un animal donde germina y desencadena la enfermedad.

Formas en el hombre

El ántrax o carbunco puede presentarse en los animales y en el hombre en tres formas distintas: cutánea, respiratoria y digestiva. En los humanos, la forma cutánea comienza cuando la bacteria entra a través de lesiones en la piel y comúnmente se la conoce como "grano malo". Esta es la vía más frecuente de infección natural y corresponde al 95 por ciento de los casos registrados. En nuestro país los casos de esta forma registrados por el Ministerio de Salud de la Nación, desde el 95 al 2001, fueron 107 y ninguno de ellos resultó mortal. Las zonas donde se denunciaron estos casos fueron: Capital Federal y las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Chaco, Santa Fe y La Pampa.

En la segunda forma, la vía de ingreso es a través de la inhalación, como aerosol, de las esporas del microorganismo. Es una forma rara de presentarse en condiciones naturales y se da sobretodo en trabajadores de la industria de la lana. En EE.UU., por ejemplo, solo se registraron 18 casos de esta forma entre 1900 y 1978.

Finalmente, en la tercer forma de ántrax el ingreso del bacilo ocurre por ingestión de carne poco cocida, proveniente de un animal infectado. Esta es una vía muy poco frecuente en el hombre aunque sí es común en los animales cuando comen pastos contaminados con esporas. El contagio de carbunco de una persona a otra es muy raro.

Síntomas

Los síntomas que presenta una persona enferma de carbunco dependen de cuál de las tres formas lo afecte. Sea cual fuere ésta, las primeras señales aparecen dentro de la semana de haber tenido contacto con la bacteria del ántrax.

Si se trata de la forma cutánea de carbunco, es decir la más frecuente en condiciones naturales, el individuo infectado desarrolla una lesión en la piel característica, una vesícula o "grano" de 1 a 3 centímetros de diámetro que tiene una zona central negra debido a la muerte de sus células. Los ganglios linfáticos de la región lesionada también pueden estar afectados. A través de los vasos linfáticos se produce la infección generalizada, si no se trata a tiempo al paciente. Sólo el veinte por ciento de los casos de esta forma, no tratados, puede terminar con la muerte del individuo.

Cuando el bacilo del carbunco ingresa por vía inhalatoria, provoca inicialmente síntomas similares a los de una gripe: fiebre, dolor de cabeza, tos. Luego de varios días el cuadro empeora ocasionando severos problemas respiratorios y shock. Una vez que llega a esta instancia, esta forma de presentación del carbunco usualmente es fatal en cuestión de horas.

La forma digestiva de carbunco provoca síntomas de una inflamación gastrointestinal con vómitos y diarreas con sangre.

Arma biológica

El interés público por este bacilo, reavivado por los últimos acontecimientos sucedidos en EE.UU., está en el uso bélico que se hace del mismo ya que, debido a su elevado poder infeccioso, es una de las armas biológicas más letales que se conocen. En caso de utilizarse con fines dañinos, la forma de carbunco que afecta a la gente es la inhalatoria debido a la diseminación, en forma de aerosol, de las esporas.

Existen antecedentes del uso del bacilo del ántrax como arma biológica. En 1979 un brote epidémico ocurrido en Sverdlovsk, ex URSS, dio lugar a una controversia entre EE.UU. y Rusia. Según los rusos, en la oportunidad murieron 40 personas a causa de la forma digestiva de carbunco, mientras que los americanos sostenían que los muertos habían llegado casi a los mil y por causa de la forma respiratoria del ántrax. La controversia, nunca aclarada, consistió en saber si la epidemia de carbunco fue un fenómeno natural, es decir por la ingestión de carne mal cocida de animales infectados o provocado por el hombre ya que se sospechaba de un accidente en una planta que, presumiblemente, trabajaba en el desarrollo de armas bacteriológicas. Otro antecedente del uso de la bacteria del carbunco con fines dañinos fue lo sucedido en 1995 en Tokio, por parte de un grupo terrorista, afortunadamente sin producir víctimas fatales.

Según una estimación realizada por expertos de la OMS, si un avión diseminara, en forma de aerosol, 50 kilos de las esporas del ántrax sobre una ciudad con una población de 5 millones de habitantes, podrían morir hasta 250 mil de personas antes de poder recibir tratamiento. En tanto que el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC) estimó los costos económicos de un ataque biológico. En este sentido concluyó que si hubiera 100 mil personas expuestas al carbunco las acciones sanitarias demandarían un costo de más de 26 mil millones de dólares.

Prevención

En los países donde el carbunco es una enfermedad frecuente en el ganado, y el nivel de vacunaciones es bajo, es conveniente que las personas tomen recaudos para el contacto con la hacienda, sus productos y no coman carne insuficientemente cocida. Existe una vacuna para los seres humanos que tiene más de un 90 por ciento de efectividad. De todas maneras, los expertos sanitaristas aconsejan que esta vacunación se realice sólo en los llamados "grupos de riesgo" como:

  • Científicos que trabajan directamente con estos microorganismos en el laboratorio.
  • Personal militar afectado a zonas de conflicto donde pueden estar expuestos a la bacteria.
  • Profesionales que pudieran manipular animales infectados durante su trabajo.

Existen recomendaciones de manejo de los animales que mueren en un campo por carbunco. En este caso sus restos deben ser cremados y enterrados en el mismo lugar cubriéndolo antes con un manto de cal. Nunca se deben trasladar los animales muertos debido a los riesgos de esparcir las esporas del bacilo por todo el campo. Tampoco hay que practicar la necropsia de los mismos ya que de esta forma se induce a que las bacterias entren en contacto con el oxígeno y se transformen en esporas resistentes que pueden sobrevivir hasta cincuenta años en el suelo.

Paquetes y sobres extraños

Teniendo en cuenta la aparición en distintos lugares de nuestro país de sobres enviados por correo postal, de procedencia sospechosa y sin remitente, las autoridades sanitarias locales recomiendan que en caso de recibir alguno se tomen las siguientes medidas de acción:

  • No abrir el sobre o paquete.
  • Colocarlo dentro de una bolsa plástica, cerrarla y sellarla con cinta adhesiva.
  • Preferentemente colocarla a su vez dentro de otro recipiente plástico (como los que se usan para conservar alimentos) y sellar la tapa del mismo también con cinta adhesiva.
  • Una vez así acondicionado debe llevarse a la comisaría más cercana. De allí se remite al centro médico más apropiado para su inspección y análisis microbiológico.

Med. Vet. Julio Bernal
 Prensa y Divulgación Científica
Secretaría de Extensión Universitaria
divulcie@fvet.uba.ar

Información relacionada:
Artículo del Dr. Eduardo Vicente Moras

Teléfonos útiles:

  • Instituto Nacional de Microbiología "Dr. Carlos G. Malbrán": Dres. Daniel Albano, Rosetti, Marta Rivas, Chinen: 001-43031806/11.
  • Hospital General de E. Infecciosas "F.J. Muñiz": 011-4304-2180
  • Ministerio de Salud de la Nación, Epidemiología, 011-43799043, int. 4793/4795/4788/9043, Dra. Pedroni.
  • Consultas gratuitas: 0800-555-5065 y 0800-666-6066

Fuentes:

  • Centers for Disease Control and Prevention , Anthrax, General Information. Disponible en: www.cdc.gov (11 de octubre de 2001).
  • Anthrax as a biological weapon. Medical and Public Health Management. JAMA, May 12, 1999. Vol. 281, nº 18.
  • Enfermedades Infecciosas de los Animales Domésticos. Tomo II. Joachim Beer. Editorial Acribia, 1981.
  • Zoonosis y enfermedades transmisibles communes al hombre y los animales. Segunda edición. Pedro Acha y Boris Szyfres, OPS, 1986.
  • Recomendaciones para la investigación y tratamiento de agentes biológicos de alto impacto negativo, Ministerio de Salud de la Nación, Secretaría de atención sanitaria, Subsecretaría de programas de prevención y promoción, SINAVE/Alerta/ Y36.6-Y36.7/6.2001.
  • Guidelines for the Surveillance and Control of Anthrax in Humans and Animals. WHO/EMC/ZDI/98.6. Disponible en: http://www.who.int/emc-documents/zoonoses/docs/whoemczdi986_nofigs.html (17 de octubre de 2001).

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